El golpe resonó por todo el salón.
¡CRACK!
El ataúd se agrietó, y los invitados comenzaron a gritar desesperados.
TÍO:
“¡Seguridad! ¡Deténganla ahora!”
Pero Lena no se detuvo.
LENA:
“¡No más mentiras!”
Un segundo golpe rompió la estructura por completo.
El ataúd se abrió.
Todos retrocedieron.
Lena cayó de rodillas frente a él, temblando. Su expresión cambió de rabia a terror absoluto.
LENA (susurrando):
“No… no puede ser…”
Dentro no había lo que esperaba.
Solo silencio.
Y entonces…
una mano salió lentamente desde el interior y agarró su muñeca.
VOZ débil:
“Lena… huye.”
Corte a negro.
