Parte 2 : La puerta de la mansión se abrió violentamente.

El padre de Rose apareció, furioso.

—¿Qué está pasando aquí?!

Con un golpe brutal, pateó el recipiente. El agua se derramó sobre las piedras. El niño cayó hacia atrás.

—¡Aléjate de mi hija! —gritó.

Pero el niño no huyó. Con manos temblorosas sacó una fotografía vieja y la levantó.

—Mi madre me dijo que la encontrara…

El padre se quedó inmóvil.

En la foto, una mujer sacaba a una niña herida de un coche destrozado. Esa niña era Rose.

El silencio se volvió insoportable.

—¿De dónde sacaste eso? —susurró el padre, pálido.

El niño bajó la mirada.

—Mi madre salvó su vida… antes de morir me pidió que encontrara a la niña que protegió.

Rose empezó a temblar.

—Dijo… —continuó el niño— “Dile a Rose que no deje de caminar”.

De repente, Rose inhaló con fuerza.

Sus dedos del pie se movieron.

Por primera vez en tres años.

El padre miró al niño… y entonces vio algo en su cuello: un anillo de plata.

Sus piernas casi cedieron.

Porque ese anillo pertenecía a una sola mujer.

—Elena… —susurró él.

El niño asintió.

Y en ese instante, el pasado enterrado regresó con toda su fuerza… revelando que nada en esa familia era lo que parecía.

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