Parte 2։ El silencio en la sala se volvió insoportable.

Elena respiraba con dificultad, todavía protegiendo su vientre como si el mundo pudiera romperlo otra vez en cualquier momento.

Victoria dio un paso adelante.

—Ella está alterada. No entiende lo que está diciendo—

—Cállate.

La voz de Adrian no fue fuerte.

Fue peor.

Fue definitiva.

Victoria se congeló.

Adrian no la miraba.

No podía.

Sus ojos estaban clavados en Elena.

—Dime la verdad —susurró—. Ahora.

Elena dudó.

Como si hubiera pasado demasiado tiempo sobreviviendo para recordar cómo se decía la verdad en voz alta.

—Yo intenté volver —dijo finalmente—. Dos veces.

Elena tragó saliva.

—La primera vez me dijeron que no querías verme. La segunda… llevé una carta.

El rostro de Adrian cambió.

Victoria tensó la mandíbula.

—Eso es mentira —dijo ella rápido.

Pero Elena ya no se detuvo.

—Fui a los dormitorios esa noche —continuó, temblando—. Ella me dijo que tú sabías del bebé… que te avergonzabas de mí… que si me quedaba, arruinaría tu vida.

El aire se volvió frío.

Adrian lentamente giró la cabeza hacia Victoria.

Solo un segundo.

Pero suficiente.

Victoria retrocedió medio paso.

Elena bajó la mirada hacia su vientre.

Su voz se quebró aún más.

—Me fui porque tenía miedo… —susurró—. Pero el miedo no terminó ahí.

Silencio.

Elena levantó los ojos otra vez.

Y lo que dijo después cambió todo.

—Hace dos meses… me empujaron por unas escaleras.

El mundo dejó de respirar.

Victoria no habló.

No pudo.

Adrian se quedó completamente inmóvil, como si la realidad acabara de romperse dentro de su cabeza.

Y por primera vez desde que entró en la mansión perfecta…

entendió que nada de eso era perfecto.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *