Un grupo de seguridad entra rápidamente. Detrás de ellos, una mujer elegante se acerca al hombre herido.
Mujer:
“Señor Cross… lo encontramos.”
El gerente empieza a sudar.
Gerente:
“Yo… yo no sabía quién era…”
La mujer lo ignora y mira a Lucía.
Mujer (suave):
“Tú fuiste la única que lo ayudó.”
El hombre se levanta lentamente. Su mirada cambia: ya no es débil, es poderosa.
Cross:
“Hay algo que todos aquí deben saber…”
Se detiene. Mira directamente a Lucía.
Cross:
“Y tú, especialmente… porque lo que hiciste hoy no fue casualidad. Te estaba buscando.”
Lucía se queda inmóvil, confundida.
CORTE FINAL:
El teléfono de Cross vibra con un mensaje:
“Ella es la clave del testamento.”
