PARTE 2 : Minutos después, una fila de SUVs negras de lujo invade el estacionamiento. El silencio cae sobre todo el restaurante.

Un grupo de seguridad entra rápidamente. Detrás de ellos, una mujer elegante se acerca al hombre herido.

Mujer:
“Señor Cross… lo encontramos.”

El gerente empieza a sudar.

Gerente:
“Yo… yo no sabía quién era…”

La mujer lo ignora y mira a Lucía.

Mujer (suave):
“Tú fuiste la única que lo ayudó.”

El hombre se levanta lentamente. Su mirada cambia: ya no es débil, es poderosa.

Cross:
“Hay algo que todos aquí deben saber…”

Se detiene. Mira directamente a Lucía.

Cross:
“Y tú, especialmente… porque lo que hiciste hoy no fue casualidad. Te estaba buscando.”

Lucía se queda inmóvil, confundida.

CORTE FINAL:
El teléfono de Cross vibra con un mensaje:
“Ella es la clave del testamento.”

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