Parte 2 : El silencio se volvió pesado.

De repente, un hombre mayor dejó caer su bastón y corrió hacia el niño.

“¿¡El hijo de Anna!?” exclamó con la voz quebrada.

Todos los teléfonos giraron hacia él.

El hombre sacó una foto antigua con manos temblorosas. En ella, una joven sonreía frente al mismo showroom.

“Ella es mi hija…” dijo con dolor.

La gerente retrocedió, pálida.

“Eso es imposible… nos dijeron que murió.”

El niño levantó la mirada entre lágrimas.

“Ella dijo… que ustedes lo dijeron…”

El aire se volvió tenso. Nadie hablaba. Nadie se reía ya.

El hombre mayor apretó la foto contra su pecho, con los ojos llenos de rabia y dolor.

“Entonces alguien aquí mintió…”

La gerente empezó a temblar.

Y por primera vez en ese lugar perfecto… la verdad comenzó a romper la superficie.

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