Parte 2 : “Tírenla después,” dijo la recepcionista con indiferencia.

Pero un joven empleado la miró fijamente.

— “Él… no parecía un ladrón. Parecía desesperado.”

— “No te metas.”

Demasiado tarde.

CLICK.

La maleta se abrió.

Silencio total.

El joven se quedó inmóvil.

— “Dios mío…”

Dentro había montones de dinero perfectamente ordenado.

Todos se acercaron lentamente.

— “Es… imposible…” murmuró alguien.

Debajo del dinero había un pasaporte.

La recepcionista intentó reír.

— “¿Y qué? Es un criminal.”

Pero el joven temblaba mientras leía el nombre.

Sus ojos se abrieron con terror.

— “No… esto no puede ser real…”

En la pantalla del pasaporte: un nombre que nadie en ese hotel estaba preparado para ver.

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