Parte 2: El biker soltó una carcajada y dejó caer el bastón al suelo.

—“¿O qué?” —dijo burlándose.

El anciano bajó la mirada lentamente… y sacó un pequeño llavero metálico.

Un CLICK seco cortó el aire.

Todo cambió.

Las risas desaparecieron poco a poco, como si alguien las estuviera apagando una por una.

El biker frunció el ceño.

—“¿Qué fue eso?”

El anciano acercó el llavero a su oído.

—“Soy yo… activen el protocolo.”

Silencio.

Uno de los bikers miró hacia la ventana.

Otro dejó de sonreír.

Las sirenas lejanas comenzaron a crecer.

El anciano levantó la vista por primera vez con calma absoluta.

Ya no era la víctima.

Era la amenaza que ellos no habían visto venir.

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