“Paren todo”, dijo con voz baja pero firme.
Lucía lo miró confundida. Daniel apretó los puños.
“Ella no robó nada”, continuó el hombre. “Fue una trampa… y ustedes lo saben.”
Silencio total.
El video en el teléfono de Daniel comenzó a distorsionarse solo. Las imágenes cambiaban, mostrando otra versión de los hechos: Daniel entrando primero a la oficina, no Lucía.
Los invitados comenzaron a murmurar, retrocediendo lentamente.
“¿Quién eres tú?”, preguntó Lucía.
El hombre la miró directamente:
“Alguien que lleva meses esperando este momento.”
De pronto, todas las pantallas del penthouse se encendieron al mismo tiempo mostrando una frase:
“LA VERDAD SIEMPRE ENCUENTRA LA LUZ.”
Y justo cuando Daniel intentó escapar… las puertas del edificio se bloquearon automáticamente.
