Parte 2։ El líder tomó el chaleco.

Lo miró una vez. Luego otra.

Su expresión cambió lentamente… como si el tiempo se hubiera detenido dentro de su cabeza.

—¿De dónde sacaste esto? —preguntó en voz baja.

La niña dio otro paso, casi cayéndose.

—Mi papá dijo… que tú lo sabrías.

El viento desapareció.

Los motores quedaron en silencio.

El hombre giró el chaleco y vio una marca oculta en el interior. Su rostro se endureció… luego se quebró.

—No puede ser… —susurró.

Tragó saliva.

—¿Cómo se llamaba tu padre?

La niña lo miró directo a los ojos, con el corazón roto.

Y dijo el nombre.

El mundo se detuvo.

El chaleco cayó de sus manos.

Porque ese nombre… pertenecía a alguien que él mismo había enterrado años atrás

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